A un centro sufi se le conoce también como Dergah, lo literalmente significa el lugar del umbral.
Este umbral o entrada se refiere al Infinito, al Creador. El centro sufi es un lugar donde los seguidores (murids)
tratan de vivir como creyentes sinceros sirviéndose unos a otros y sirviendo a aquél que representa al Santo Profeta,
el sheykh y, en definitiva, en servicio al Creador. Es un lugar donde adoran a Dios y donde trabajan y descansan
juntos, imitando el estilo de vida de los primeros Sufis, la Gente del Pórtico (Ahli Suffa). Ellos tuvieron un estilo
de vida extremadamente sencillo y su único propósito fue estar en reunión y en la proximidad del Santo Profeta.
Esa tradición ha continuado por más de 1,400 años.
El centro está abierto a todos: "Ven, ven quienquiera que seas … la nuestra es una caravana del amor" señala Rumi. Resulta de interés observar que 'caravana' en el poema original de Rumi es dergah, un centro sufi. Nuestra sheykh dice, citando a la fallecida esposa de nuestro grandsheykh, Hazret Hajja Ana: "Saludos de bienvenida a los que vienen, saludos de despedida a los que se van". No hay coerción para venir, para estar o para irse.

Edeb, Ya Hu!- Tened Buenas Maneras!- se destaca por doquier, recordándonos a todos tener y mostrar las mejores maneras del comportamiento. Las Buenas maneras son la perfección de la fe puesto que suponen sabiduría, paciencia, consciencia de lo que se hace y humildad. Las buenas maneras se refieren a la tradición profética sutil pero esencial de poner a otros antes que a uno mismo y compartir lo que tienes con los demás incluso si es solo un pedazo de pan.
La simplicidad en el modo de vida es una marca del centro sufi, una forma de vida próxima a la naturaleza con muy pocas distracciones modernas. Los seguidores cuidan de las responsabilidades de una granja; además de cocinar y hacer la limpieza para todos cuidan asimismo ovejas, crian abejas, alimentan a los pollos, dan de beber a las vacas, amaestran al burro, pasean a los perros, limpian los despojos de los gatos, plantan semillas, cosechan vegetales, etc., etc., etc. El contacto cercano con los alrededores montañosos de la naturaleza, junto con el contacto cercano con los animales ayudan a balancear las energies en nuestros cuerpos, recalibrando nuestros seres físicos con la naturaleza y quitando el estrés de nuestros espíritus. Al ser una granja, el trabajo es constante pero no es pesado, se espera que todos participen en labores físicas especialmente durante el día. Es un axioma sufi común que el servicio a los otros es más sagrado que la adoración individualmente practicada.
Todo trabajo hecho en el centro debe empezar con el sagrado nombre de nuestro Creador y debe ser hecho con amor y sinceridad. Todo trabajo hecho bajo compulsión o cólera no es aceptable.
El día suele empezar con la adoración a la hora del alba y mientras se espera la salida del sol los seguidores
comparten esos pocos momentos sagrados con el sheykh en los que él puede dar un discurso, se le pueden hacer
preguntas o puede escuchar e interpretar los sueños.
El trato al sueño es un aspecto importante del viaje del discípulo. Algunos eligen descansar después de la salida
del sol, meditar o empezar a trabajar. El día continúa con trabajo en la granja marcado con las oraciones del
mediodía y la tarde. A la puesta del sol, acaba todo trabajo. Los discípulos se unen al sheykh para las
oraciones de la noche, se sirve la cena y se observa una ceremonia de recuerdo silencioso (de Dios).
Después de eso, se sirven dulces y te mientras el sheykh continúa sus discursos. Se toca en vivo música
clásica otomana en el ud, con frecuencia se recita poesía y alguien puede elegir hacer el giro. Es el humor
es extremadamente importante en el centro y con frecuencia el sheykh hace bromas y se ríe con nosotros o de
nosotros, a fin de incrementar nuestro conciencia de nosotros mismos.
El año se halla lleno de días y noches sagradas, festivales y conmemoraciones, los que se celebran en el centro. Periódicamente vienen visitantes de todo el mundo aquí, y los que no viven en el centro lo hacen los fines de semana. Todos desean mantener proximidad con el sheykh y con otros seguidores y desasociarse del mundo.
El trabajo y las responsabilidades del sheykh no pueden enumerarse ni imaginarse: él cura a aquellos con enfermedades emocionales, psicológicas o espirituales, entrena a otros para que le ayuden y nos prepara a todos para los acontecimientos que se aproximan en este Fin de los Tiempos.
Presione aquí para ver los signos milagrosos en el dergah